Cómo maté a mi padre, Sara Jaramillo Klinkert, (Medellín, 1979)
Hoy terminé de leer este librito. De forma resumida ni es ni creo que haya querido ser un best seller… lo que si es sin duda: una forma de expiar el dolor, dolor profundo de una niña que no solo pierde a su padre sino que lo pierde a manos de sicarios y peor aún, nunca alguien se toma el trabajo de aclara las causas ni de identificar a los culpables pero al final, en realidad, esto último daría un poco de justicia al cmen pero nunca a la pérdida de un padre.
Al ver el
título del libro cuando me lo trajeron de Colombia, dije “siempre escribimos
sobre la violencia… qué fuerte: cómo matar a un padre!”, al ir pasando mis ojos
por cada uno de los creo 30 pequeños capítulos fui descubriendo una triste
realidad de muchos de mi generación a quienes sus padres, hermanos, tíos,
abuelos fueron arrebatados por unaviolencia que a mis casi 50 sigo sin
comprender…pienso en este instante que si le diéramos nombre a nuestros
escritos como generación colombiana de los 70´s – 80`s sin duda sería “Crónicas
de una generación violenta…violentada”…a medida que seguía mi recorrido por el libro me encontraba allí,
como la niña que perdió a su padre a los 11 años, y en realidad yo lo perdí a los
21 y no por una bala sino por el cáncer pero hoy creo que lo perdí, nos
perdimos, a mis 11 cuando él sin ninguna compasión cambió la historia de mi
vida en un instante y yo sentí un dolor tan profundo que apenas puedo contener
mis lágrimas al recordar ese instante, al ver a esa niña sentada en la escalera
de la casa sin desear ya reglos de navidad … sin que la vida de nuevo volviera
a tener el mismo sentido.
Me parece
que este libro tocó mis fibras de niña abandonada y herida que aún hoy me
afectan tanto y que me hacen pensar en lo que significa ser padre. Si bien
luego de muchos años he tratado de ponerme en el lugar de mis padres y entender
muchas cosas y sobretodo sanar, no es fácil, menos ún cuando se habla de un
muerto con quien pasan y pasan los años y uno sigue teniendo rabia, pero
también un profundo amor… yo al igual que Sara no he amado a ningún hombre
tanto como a mi padre sin duda.
Hoy estoy
sola en un lugar lejano viviendo otra realidad… que también me toca
profundamente, la de la migración, la deportación, la miseria del maltrato por
cruzar una frontera “artificial” que un día se creo y que no solo nos divide
físicamente sino mentalmente. Por estos días veo un mundo oscuro, me cuesta
mucho ver luces, pero se que las hay en los ojitos de mi ángel negro … en la
gente amable y amorosa que me rodea… en quienes me aman.
En fin, mi
reseña del libro se convirtió en una corta reseña de mi sentir y mi vida en
este instante…
Sigo
pensando que soy mejor con el lenguaje escrito que con el hablado y
honestamente creo que se aprende más en el silencio que en el ruido.

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